La materialidad como herramienta de identificación de impactos, transparencia y gestión

El análisis de los temas materiales para una organización, también llamado Materialidad, es un primer paso importante para el reporte público de ESG de las empresas y el desarrollo de la gestión de los asuntos ambientales, sociales y de gobernanza. El término Materialidad tiene su origen en la contabilidad y el derecho, y se basó en la idea de que los accionistas, inversionistas y partes interesadas necesitaban un conjunto de información material para evaluar correctamente el nivel de riesgo de sus inversiones.

Sin embargo, en las últimas décadas, el término ha sido utilizado principalmente en Responsabilidad Social y Sostenibilidad como una forma de recopilar la información necesaria para la comprensión de los stakeholders, además de los inversores, sobre el desempeño de una organización en temas de ESG.

Las iniciativas internacionales para el reporte y la transparencia definen la Materialidad de formas diferentes pero tangenciales, como la SASB (Sustainability Accounting Standards Board), la GRI (Global Reporting Initiative) y el CDP. La SASB, por ejemplo, define la Materialidad como se utiliza tradicionalmente y en los medios financieros: “información que es más probable que sea de interés e importancia para los inversores a la hora de tomar decisiones sobre sus inversiones”. Sin embargo, la GRI fue protagonista en la transición y definición de una Materialidad enfocada en la Sostenibilidad para definir los temas más relevantes para el reporte de las organizaciones.

La GRI es una “organización internacional independiente que ayuda las empresas y otras instituciones a asumir la responsabilidad de sus impactos, promoviendo un lenguaje global común para sus informes”. Este lenguaje son los GRI Standards (Estándares GRI), existentes desde el año 2000, que son una guía reconocida internacionalmente como referencia para la elaboración de Informes de Sostenibilidad e indicadores relevantes para el seguimiento interno.

Los Estándares de la GRI delimitan varios temas ambientales, sociales y de gobernanza, y presentan indicadores para reportarlos. Sin embargo, no es necesario ni obligatorio que todas las organizaciones reporten todos los indicadores, sino aquellos más relevantes para sus partes interesadas. Esta relevancia se establece a través de la construcción de la Materialidad, que es definida por la GRI como un proceso de evaluación de los temas materiales para las empresas y sus stakeholders.

Inicialmente, un tema se consideraba material si era lo suficientemente relevante como para influir en la toma de decisiones de los stakeholders, como inversionistas, accionistas, clientes y proveedores de una empresa. A lo largo de los años, la interpretación de las organizaciones al realizar la evaluación de temas materiales ha seguido una tendencia de cruzar temas más relevantes para la propia empresa, y temas más relevantes para sus grupos de interés, fuertemente representados en los Informes de Sostenibilidad por la Matriz de Materialidad, que se ha convertido en una tendencia de informes. En 2021, con el lanzamiento de los nuevos GRI Standards, una de las principales aclaraciones de la GRI fue exactamente sobre la definición de Materialidad y por qué es tan importante. [1]

Materialidad con enfoque en impactos

Los nuevos Estándares Universales de la GRI se publicaron a fines de 2021, trayendo una revisión de Materialidad y una importante aclaración en su definición, que ahora establece que “la organización debe priorizar el reporte de temas que reflejen sus impactos más significativos en la economía, el medio ambiente y las personas, incluidos los impactos sobre los derechos humanos [2]. Junto con la definición, el nuevo estándar ‘GRI 103: Materialidad’ trae sugerencias y una guía sobre cómo identificar, priorizar y presentar los impactos de la empresa, transformándolos en temas materiales. Es importante recalcar que la GRI no presenta una metodología para esta identificación e indica que las empresas, consultoras e instituciones son libres para utilizar diferentes herramientas y metodologías a fines de identificar sus impactos pero sí presenta una guía inicial y directrices para orientar y establecer el proceso y sus resultados deseados.

De acuerdo con las orientaciones del Estándar 103, el primer paso para lograr la Materialidad es comprender el contexto de la organización. En este punto, la empresa identifica sus principales relaciones comerciales y principales partes interesadas, entre los que se encuentran las organizaciones de su cadena de valor y otras instituciones directamente vinculadas a sus operaciones, tales como entes reguladores, sindicatos e inversionistas.

El segundo paso es identificar los impactos reales y potenciales de la organización sobre la economía, el medio ambiente y las personas, con un enfoque prioritario en los impactos sobre los derechos humanos. Esta es la etapa más robusta y fructífera de la Materialidad, pues a través de ella es posible realizar casi un diagnóstico de la empresa, comprendiendo las complejidades de los efectos que sus operaciones y actividades tienen sobre los grupos de interés más cercanos y lejanos.

La identificación de los impactos debe dividirse en impactos negativos y positivos, clasificando si se trata de un impacto real existente, o de un impacto potencial, que depende de algún evento o horizonte temporal futuro. Los impactos negativos son aquellos que causan daño al medio ambiente y a las personas, siendo causados ​​directamente por las actividades de la empresa o indirectamente, contribuyendo a los impactos. Una buena referencia son los impactos a largo plazo del sector, así como aquellos de los que la propia empresa es consciente e implicada y, a menudo, incluso trabaja para remediarlo. Los impactos positivos, a su vez, son pensados ​​como impactos que representan las actividades de la organización que contribuyen al desarrollo sostenible, a través de productos, inversiones, prácticas laborales o proyectos.

El tercer paso es la evaluación de la significación de los impactos, que consiste en clasificar todos los impactos identificados, según criterios cualitativos y cuantitativos, incluyendo el alcance, la escala y el carácter irremediable del impacto y, en el caso de un impacto potencial, su probabilidad de ocurrencia. Otro criterio es si el impacto está directamente relacionado con cuestiones de derechos humanos. En caso afirmativo, de acuerdo con las orientaciones de GRI, es de alta gravedad y debe priorizarse. Es ideal que esta priorización se haga por separado entre impactos negativos y positivos, entendiendo sus particularidades.

El cuarto y último paso es priorizar los impactos más significativos para el informe, organizando cuáles son los impactos identificados más y menos significativos. Entonces, la directriz de GRI es que estos impactos se agrupen por temas, como Emisiones de GEI y Prácticas Laborales, lo que permitirá visualizar los temas con más impactos significativos priorizados, determinando así cuáles son los temas materiales para el reporte de la empresa.

El análisis de impacto como base e hilo conductor de la Materialidad tiene inmensos beneficios, no solo para la elaboración de informes, sino también para la gestión ESG de las empresas en su conjunto. A través del diálogo con los grupos de interés, la sistematización de los datos de las operaciones de la empresa y la identificación de los efectos en la sociedad y el medio ambiente es posible visualizar con mayor claridad los riesgos, oportunidades y posibilidades de ampliar la gestión de la sostenibilidad empresarial.

También es posible identificar los mayores desafíos, brechas y fortalezas de la gestión, y comunicarlos a los diversos stakeholders, promoviendo y asegurando el mantenimiento de la transparencia. El resultado de Materialidad también ayuda a informar el valor financiero de las organizaciones, mediante la identificación de riesgos y oportunidades que están en el radar de los inversores y que pueden estar en el futuro.

¿Cuál es la metodología adoptada por WayCarbon?

El equipo de WayCarbon, basado en los lineamientos de la GRI, desarrolló en 2022 una metodología propia para definir la Materialidad de sus clientes, con herramientas para identificar los impactos y un proceso muy claro y robusto para priorizar los impactos y temas materiales. Algunos de estos proyectos ya se han llevado a cabo y se han completado con éxito, lo que permite que las organizaciones descubran sus principales impactos negativos y tengan oportunidades para crear y desarrollar impactos positivos. La materialidad también será utilizada por las empresas para orientar sus publicaciones sobre Sostenibilidad y sus Planes de Acción para mejorar la jornada ESG, guiándolas en un proceso de transparencia más centrado en el posicionamiento real del mercado visualizado.

FONTES

[2] https://www.globalreporting.org/how-to-use-the-gri-standards/gri-standards-english-language/

[1] https://www.globalreporting.org/about-gri/

Luisa Borges
Analista de Sustentabilidade at WayCarbon | + posts
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